Nunca vayas por el camino trazado, conduce hacia donde otros han ido ya.
domingo, 28 de noviembre de 2010
sábado, 27 de noviembre de 2010
martes, 23 de noviembre de 2010
Sonríe
Ríe. Ríete de todo. De lo que sea. Pero ríete. Ríete de lo fuerte que brilla el sol hoy o de lo bien que huele la lluvia. Ríete de la suerte que tienes de tener a esas increíbles personas a tu lado, o ríete de aquellos que te miran por encima del hombro, sintiéndose superiores, y de su orgullo malherido. Ríete de las cosas que te agobian y no te dejan dormir, ríete de las pequeñas tonterías de cada día. Ríete de quien te haya olvidado y de quien se tire a tus brazos al verte. Ríete de lo que has perdido y lo que vas a conseguir en esta vida. Ríete de tus defectos, ríete de la suerte, de quien te crea demente y quien gaste su tiempo odiándote, pero ríe. Ríe hasta quedarte sin aliento, pero ríe, sobretodo, ¡ríe! Ríe, porque sí, es verdad, por fin eres libre, así que ríe, ríe y disfruta.
domingo, 21 de noviembre de 2010
Piénsalo bien...
Nunca olvides. Nunca. Ni para bien, ni para mal.
Nunca olvides las risas, los buenos momentos, los abrazos ni las palabras agradables, pero tampoco olvides las lágrimas, la tristeza y la rabia. Si tropezamos dos veces con la misma piedra es por algo, por olvidar y perdonar a quien no lo merece. Olvida lo que hizo, pero nunca te olvides de cómo te hizo sentir.
Aun así, sé valiente para juzgar qué es lo que te duele en realidad.
Hay veces en que lo que de verdad duele es la certeza de que esas risas, esos momentos y esos abrazos no volverán, y hay que tener valor para no olvidar eso, esos recuerdos que, aunque sean bonitos, duelan, y duela aún más saber que no van a volver.
sábado, 20 de noviembre de 2010
"
Durante la primera parte de tu vida no te das cuenta de tu felicidad hasta que la has perdido.
Luego llega una edad en que sabes, en cuánto empiezas a vivir algo feliz, que acabarás perdiéndolo.
Pero he comprendido que todavía no he llegado a la tercera, la de la auténtica vejez, cuando el hecho de preveer la pérdida de la felicidad impide incluso llegar a sentirla.
martes, 9 de noviembre de 2010
Llueve
Y no parece que vaya a parar en unos días.
Es curiosa, la lluvia.
Puedes verla desde la ventana de tu habitación mientras te acurrucas junto al radiador y dormirte oyéndola caer, o puedes mirarla con fastidio pensando en el plan que te ha arruinado.
Puedes refugiarte de ella bajo un paraguas que, probablemente, será vencido por el viento y quejarte del tiempo, pero también puedes echar a correr por las calles, saltando en los charcos, riendo y bailando e intentando atrapar alguna gota en tu boca. ¿Quién no ha intentado beber de la lluvia alguna vez?
Puedes mirar por el cristal y buscar la gota más redonda, más grande o más curiosa, aunque también puedes quejarte porque, fíjate, ¡qué pronto se ha ido la luz del cielo hoy!
Puedes aprender de los niños a apreciar el olor a lluvia, ese que parece imposible que exista, y, sin embargo, uno de los mejores que hay, o puedes amargarte pensando en lo destrozada que va a quedar tu ropa nueva, preciosa, sí, pero, desde luego, esa chaqueta no está hecha para chaparrones.
Puedes mirar al cielo, cerrar los ojos y sonreír con el cosquilleo de las gotas, sentir como el viento te despeina y el agua te cala hasta los huesos, buscar el arco iris, o puedes quejarte porque tu coche, tu precioso coche, el que hoy mismo has llevado a lavar, ahora estará lleno de porquería y quedarán las huellas de la lluvia.
Puedes disfrutarla u odiarla, pero, ¿sabes qué? Da igual, porque va a seguir lloviendo y tú no vas a poder cambiar eso. Y mientras los niños jueguen, corran y rían a rabiar bajo la lluvia y alguien disfrute del agua, siempre habrá gente quejándose del asqueroso y frío tiempo.
Es curiosa la lluvia, si…
sábado, 6 de noviembre de 2010
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



















